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viernes, 1 de agosto de 2014

MEMORIAS 2 de la Fábrica de Sueños (parte 2 de 3)

¿Les gustan los paneles de Realidad TV? ¿Se divierten con ellos? Yo no le veo nada de malo a eso. Lo que me parece poco saludable es que nos quieran hacer creer que son "como la vida misma". 

¿Por qué afirmo lo anterior? Porque su servidor alguna vez tuvo la oportunidad, hace algunos años, de participar en uno de estos "Reality's"; pero no como panelista, sino como GUIONISTA.

Así es mis estimados, lo que ustedes ven en pantalla NO es una problemática de la vida real, es una farsa llevada al extremo por ciudadanos que antes del programa no se conocían entre sí. Son personas extraídas de colonias de muy bajos recursos a las que se les ha ofrecido una torta, un refresco y la promesa de convertirse en los nuevos "actores" que México esperaba.

Si lo analizan por un momento, se darán cuenta que las situaciones planteadas en estos "Shows", son eso: espectáculo crudo y sin maquillaje. Pan y Circo.

Sí lo confieso, yo estuve una vez detrás del libreto; planteas el conflicto (entre más enredado, melodramático y morboso, mejor). Y la producción y los improvisados actores se encargan del resto, dirigidos por el/la conductor(a) en turno.

Así que si les gustan estos programas, adelante: disfrútenlos... pero que no les quieran hacer creer que están presenciando un caso de la vida real. A fin de cuentas, el mundo es un gran teatro y la gente, actores simples, ¿verdad?

miércoles, 23 de julio de 2014

MEMORIAS de la fábrica de sueños (parte 7 de 8)


 Uno de los primeros conceptos en los que se me adoctrinó en el librito rojo de "melodrama clásico", de autoría atribuida a Lao Tse Pimpst, fue el de Lo Aspiracional. ¿Qué es eso?

Cínicamente, el dogma TV decía: "muéstrale al televidente esa vida de lujos y comodidades con la que sueña, pero que por su condición social, jamás podrá jodidamente tener ...(pun intended); dale algo para soñar, y que al mismo tiempo sea testigo de que los ricos también lloran, y que la pobreza es un estado cercano a la beatitud angelical".

Ese es un paradigma al que me tuve que enfrentar con amargura cuando salía a la luz en las juntas de diagramación de trama; y siempre venía a mi mente esa escena de "Devil's Advocate": ("Velo, pero no toques; toca, pero no lo pruebes, prueba, pero no mastiques, mastícalo, pero no lo tragues"). Así que nunca me lo tragué del todo.

Siempre me he preguntado, ¿por qué seguir apelando a ese principia mercadotécnico, dejando de lado por completo la llamada "movilidad social"? ¿Por qué no mejor hablar de "Lo Inspiracional" en lugar de lo anquilosado e insultante "Aspiracional"?

¿Es demasiado anárquico acaso hacerle ver al televidente que si así lo desea, puede obtener lo que desea, con voluntad y trabajo lícito?

¿No es demasiado cruel mostrarle cosas materiales maravillosas al espectador bajo el siniestro subtexto de que sólo podrá "poseerlas" ahí, en la telepantalla, en su mera imaginación?

Desafortunadamente, lo que le estamos enseñando hoy al público (quiérase ser didáctico o no, siempre hay una moraleja implícita en una telenovela o serie) es que la única vía de salir adelante es convertirte en un nuevo capo mafioso bajo la consigna "es mejor vivir cinco años como rey, a pasar el resto de tu vida como wey".