Nunca he podido entender esa regla no escrita de la empresa (o mejor dicho, obsesión mercadotécnica) de usar la palabra "amor" (o sus derivados) en los nombres de todas las novelas... contadas son las que se salvan. Recuerdo una con un título muy padre "El Manantial" y como añadido entre paréntesis la frase (Amor, Amor, y más Amor).
Si mal no recuerdo, la que se llamaba "A mil por Hora" se le tuvo que poner "Primer Amor a Mil por Hora"; luego a "Clase 406" los ejecutivos querían cambiarle a "El Amor llegó a la Clase 406"; okey, lo que se venden son conflictos de formación de pareja heterosexual pero... luego hasta se confunde uno de qué historia se habla, caray.
De hecho, el CD de promoción de 1erAmor se tuvo que reimprimir por órdenes del alto mando, pues el logo que representaba "velocidad" (una espiral en movimiento) no entrecruzaba las curvas para formar un corazón flechado...
Otro caso fue el refrito de "Verano del 98" de Cris Morena, que en el remake se tituló como "Verano de Amor"... an so on.
Hablemos de temas menos polémicos: ¡Cuentos de Hadas!
¿Qué pueden tener de controversiales? ¿Su origen pagano? Aparte de eso y su proceso de dulcificación desde Disney, se ha escrito bastante al respecto.
En realidad, sólo recordaba aquella ocasión en la que, estando de visita en una locación en Coyoacán, me hice el aparecido en el tráiler de la UCR (launidad de control remoto, o séase la sala de control portátil)...
...y me encontré que mientras en la zona de grabación los asistentes de dirección y de cámaras estaban atentos al desarrollo de la escena, en la cabina el director de escena dormitaba a causa del mal del puerco:
¡Y que uno de los ingenieros de video estaba checando una peli triple equis en uno de los monitores, así, a todo volumen sin pudor! Mientras en la pantalla de al lado la protagónica le contaba a las haditas sus desdichas de haberse enamorado del príncipe la mansión. Obvio la actriz hablaba al aire, las haditas se añadirían en postproducción, En el aire de la cabina se respiraban otros aromas.
Desde entonces jamás he podido borrar de mi cerebro la frase "Sexy Cuentos de Hadas."
Sé que las grabaciones son muy pesadas, que todos requerimos salir de la rutina y el encierro asociados a la cabina de control... pero bueno, cada quien tiene sus trucos para combatir el tedio de la toma 12 de la escena 23 del cap 214.
Lo malo es que con las nuevas tecnologías se puede ver desde el MAM (los Monitores Maestros en Santa Fe, San Angel y Chapultepec donde se centraliza digitalmente) TODO lo que pasa en las pantallas de todas las UCR y los foros, en tiempo real; vía microondas.
Alguien, aparte de la producción, se habrá echado su taco de ojo y algo más desde la comodidad de su oficina.
Así es de divertida la vida cotidiana en la creación de sus telenovelas favoritas.
Sigamos hablando de temas espinosos al interior de la empresa... ¡religión!
Obvio, la mayoría de los técnicos (o canarios, por su característico traje amarillo) y asistentes de producción son católicos; hasta una Virgen de Guadalupe está colocada en las escaleras de la puerta 2. Todos se persignan al entrar... ternuritas.
Algunos freelance también lo hacen, porque: aguas, desde el paso de gato te puede caer una luz fresnel y en tu gafete (en la parte de atrás) estipula que si sufres un accidente, la empresa no se hace responsable. A mí una vez casi me machuca un pie el equipo de sonido que se deslizó del trailer al piso. (Eso me pasó por poner "ternuritas" en el párrafo anterior).
Sin embargo, conforme vamos avanzando en el escalafón de la fábrica, se van diversificando los credos. En armonía conviven los judíos, cristianos, budistas y bastantes creyentes de la santería (¿acaso importados por nuestros talentos caribeños)?).
Ah, se me olvidaba, la cereza del pastel: los cienciólogos. Sí, los que están en la punta de la pirámide y por ello se sienten con el derecho, y privilegio de casta de ser los guardianes y guías de la conciencia de millones de televidentes.
Sin embargo, no todas las "fuerzas" son del lado luminoso. Me pregunto qué pasaría si atináramos a usar unos anteojos que nos dejaran ver los flujos energéticos que surcan a toda velocidad los pasillos de los foros y sobre todo el edificio de producción... ¿serían flujos de ectoplasma gris o negro? ¿Habrá Macumbas y Azraeles rondando por ahí...?
Lo que sí me ha quedado claro es que TODAS las creencias de la Fábrica suelen girar en torno a un vórtice dionisíaco, una tríada pagana que mueve muchos de los intereses de los que ahí laboran: sexo, dinero, y... estimulantes. Hay mucha presión oigan, muchos intereses en juego, y hay que darles una salida recreativa, ¿no?
Si no fuera de otra manera, la histeria y la neurosis cotidiana en las horas laborales no tendrían su válvula de escape, las tensiones estallarían cual olla express y entonces sí, la empresa implosionaría.
Y que conste que todo se hace por llevarle sana diversión, en el nombre del buen humor y la pasión amorosa heterosexual, a la gran familia mexicana. ¿Qué sacrificados, verdad?
Hoy recuerdo con ternura un evento que nunca falta en cualquier producción que se respete de pertenecer a la empresa: la misa de inicio de grabaciones.
Casi todas a las que acudí, eran oficiadas por un sacerdote católico muy cool, ya fallecido desafortunadamente a los cincuenta y tantos de una pulmonía.
También era el asesor religioso para las cuestiones de su ramo en las telenovelas.
Sin embargo, y ésa fue la última misa a la que yo asistiría, el párroco corporativo nos deseó buena suerte y bendiciones al equipo en la "aventura que emprenderíamos hacia la toma de conciencia por la diversidad".
"Wow", yo pensé; "que párroco tan padre"; pero lo que vino a continuación me dejó un poco desconcertado: Para que la prensa pudiera tomar fotos de los artistas comulgando, ¡nos roció con agua bendita y absolvió a todos en ese mismo instante, sin necesidad de confesión previa!
¡Que Teología de la Liberación ni que nada, esto ya era la vanguardia! Y el equivalente de que los ángeles enviados a destruir Sodoma y Gomorra concluyeran que los habitantes de dichos pueblos merecieran "una segunda oportunidad".
Todos los que me conocen en persona saben que no soy un angelito ni nada parecido y que de pecados mortales está lleno mi oscuro pasado; Sin embargo yo fui el único que no pasó a comulgar.
Esa vez, para mi conciencia, fue demasiado. Además, a mí no me iban a tomar ninguna foto para la Revistas especializadas en el ambiente. Lo que me llamó la atención fue ver tanto poder divino de parte del sacerdote, para bendecir a tanto pecador redimido y arrepentido.
Supongo que todos los de esa producción, captaron el mensaje y a partir de ese momento retomaron la senda del bien en sus vidas privadas.
Pero para mí, esa fue la gota que derramaría el vaso; pocos meses después abandoné el catolicismo, y esa novela.
Y no, no me volví Testigo de Jehová ni Protestante (más bien protestón).
Hay muy pocos remordimientos que tenga respecto a las modificaciones que hice a los libretos al editarlos; de hecho NO me arrepiento de ninguno de los que hice; todos tenían una razón de ser, que ciertos adaptadores se lo tomen a título personal, no es mi culpa.
La única espinita que me queda al respecto, es sobre una integración de producto... y no, no fue de alimentos chatarra, ni de teléfonos celulares, ni de toallas sanitarias: fue sobre una vacuna.
Aclaro: yo estoy a favor de los esquemas de vacunación del estado; tampoco recomiendo a los que esto leen que dejen de vacunar a sus hijos o a ellos mismos en caso de ser necesario.
Sin embargo, para cierta telenovela juvenil, hicimos una integración argumental (sí, dentro de la trama y todo) a favor de un producto farmacéutico: una vacuna contra el papiloma humano.
Una de nuestras protagonistas adolescentes hablaba con sus padres sobre la importancia de esta medida preventiva y la llevaban al doctor; luego, la vacunaban.
Hoy, años más tarde, empieza a salir en las noticias que dicha vacuna, cuando la promovimos, todavía NO estaba aprobada por la FDA en los EUA: y que la propia creadora de la vacuna AÚN tenía sus dudas sobre la efectividad de dicho producto. Es más, hay rumores de efectos secundarios graves por la aplicación de dicha vacuna.
Y es entonces cuando te sientes parte de un complot tipo la película "El Jardinero Fiel": donde usan a los habitantes de África para hacer estudios de doble ciego para probar una vacuna contra el VIH; sin avisarles a los sujetos del experimento en cuestión, claro.
Mi único consuelo es que esas escenas sólo fueron exhibidas en su transmisión en México; y que fueron removidas para su versión internacional. O al menos, eso me dijeron.
Nuevamente, quedan al descubierto los acuerdos implícitos entre las grandes corporaciones y las multinacionales; no es lo mismo promover el consumo de un cereal fitness, que la aplicación de una vacuna todavía en estudios experimentales.
Uno de los primeros conceptos en los que se me adoctrinó en el librito rojo de "melodrama clásico", de autoría atribuida a Lao Tse Pimpst, fue el de Lo Aspiracional. ¿Qué es eso?
Cínicamente, el dogma TV decía: "muéstrale al televidente esa vida de lujos y comodidades con la que sueña, pero que por su condición social, jamás podrá jodidamente tener ...(pun intended); dale algo para soñar, y que al mismo tiempo sea testigo de que los ricos también lloran, y que la pobreza es un estado cercano a la beatitud angelical".
Ese es un paradigma al que me tuve que enfrentar con amargura cuando salía a la luz en las juntas de diagramación de trama; y siempre venía a mi mente esa escena de "Devil's Advocate": ("Velo, pero no toques; toca, pero no lo pruebes, prueba, pero no mastiques, mastícalo, pero no lo tragues"). Así que nunca me lo tragué del todo.
Siempre me he preguntado, ¿por qué seguir apelando a ese principia mercadotécnico, dejando de lado por completo la llamada "movilidad social"? ¿Por qué no mejor hablar de "Lo Inspiracional" en lugar de lo anquilosado e insultante "Aspiracional"?
¿Es demasiado anárquico acaso hacerle ver al televidente que si así lo desea, puede obtener lo que desea, con voluntad y trabajo lícito?
¿No es demasiado cruel mostrarle cosas materiales maravillosas al espectador bajo el siniestro subtexto de que sólo podrá "poseerlas" ahí, en la telepantalla, en su mera imaginación?
Desafortunadamente, lo que le estamos enseñando hoy al público (quiérase ser didáctico o no, siempre hay una moraleja implícita en una telenovela o serie) es que la única vía de salir adelante es convertirte en un nuevo capo mafioso bajo la consigna "es mejor vivir cinco años como rey, a pasar el resto de tu vida como wey".
Sí, lo admito... de no haber sido becado por el Centro de Capacitación de Escritores de Televisa. hace 15 años, jamás habría logrado entrar al mundo del guionismo de TV. Sin embargo, a lo largo de todo ese tiempo, fui testigo de cómo el Diplomado en Creación Dramática fue evolucionando para cada vez volverse más y más "elitista".
Al principio, los 3... únicos requisitos que pedían era: preparatoria terminada, talento y disponibilidad tiempo completo. (Así fue como yo entré; dejando de lado una incierta carrera la Facultad de Ciencias de la UNAM).
En la generación siguiente (dos años más tarde), se pedía que los interesados fueran egresados o que estuvieran por terminar carreras relacionadas con las Ciencias de la Comunicación. También se les aplicó examen "creativo" igual que a mi generación. (Te daban un conflicto argumental ad hoc, y 2 horas máximo para escribir el guión).
Para la siguiente generación, dieron un paso aún más elitista; se pedía que no sólo fueran egresados de la carrera de comunicación o afín, sino que además fueran de Universidad Privada. (O sea, que sólo les faltó poner el típico aviso de "Politécnico y UNAM, inútil presentarse").
Y para no hacerles el cuento largo, generación next: el Diplomado se salió de la empresa para irse directamente a la Universidad Iberoamericana; ahí ya no supe más. Hubo un cambio de directivos y una entrega de diplomas digna del programa "Bailando por un Sueño" en un foro de la empresa.
Por cierto, cuando yo salí de la Escuela de Escritores resultó que la vinculación al interior de la fábrica era tan deficiente, que muchos productores y ejecutivos ignoraban que en la empresa se hubiera impartido tal diplomado. NADIE sabía de nuestra existencia. Y si lo sabían, lo olvidaban cuando les convenía.
O sea, fuimos como una especie de black-operation, donde nos entrenaron para manipular las emociones del espectador a través del guionismo; fuimos un experimento tan sigiloso y secreto que nuestros expedientes literalmente "desaparecieron" cuando hubo cambio de directivos; con decirles que a una compañera mía que necesitaba una constancia con valor curricular, se la negaron, pues en ningún lugar encontraron su expediente.
Así que la única constancia de haber estado en ese curso, es mi Diploma. Y el tiempo que trabajé, ya fuera del laboratorio de manejo de emociones a través de la palabra escrita.
Es una pena que al haber generado más de 50 egresados, a todos se les limite a ser los chalanes de las "vacas sagradas" o simples refriteros de novelas setenteras, sólo porque el criterio de inversión para cada nueva telenovela sea: "es un éxito ya probado, sólo tropicalízalo o actualízalo".
Tal vez ahí se encuentre parte de explicación del porqué las telenovelas mexicanas actuales están sufriendo un impasse creativo. ¿Y saben qué? ¡Se-lo-me-re-cen!
P.D. Este texto fue escrito con la enjundia de las "entrañas", sólo que reestructurado por el cerebro: tal y como ustedes me enseñaron.
Sí, a veces la presión de la producción y velocidad de una grabación requiere aumentar el número de guionistas que desarrollen una escaleta; así que podría haber 1.5 escritores fantasma por cada guionista oficial (con crédito en pantalla); oh, sí: yo he sido uno de esos 0.5 fantasmitas.
Todo esto presume un "pacto de caballeros" (o damas) entre los implicados; sin embargo, los problemas comienzan cuando el productor promete darte crédito si le ayudas al equipo literario a sacar libretos a la velocidad de la luz para su respectivo desglose y grabación.
Con decepción, recuerdo a cierto productor, famoso por sus novelas de tema populachero (tipo el Mayor Premio) que le prometió a su jefe de escritores anexarme oficialmente a la nómina si les ayudaba a sacar el thriller que ya estaba en pantalla (pista: diamantes, muchos diamantes ocultos en un camino secreto).
Y es que de los escritores conocidos del productor, la mayoría eran especialistas en farsa barata y no en thriller por eso me llamaron específicamente a mí.
De buena fe (jajaja, que ingenuo fui) entre los implicados comenzamos a tirar líneas argumentales y a desarrollar escaleta. Ya en la recta final, cuando ya se había hablado con los ejecutivos correspondientes, respecto a mi pago... Mr. Producer puso como "asistente literario" ¡a su primo! (era más que obvio, por los apellidos).
Como mi nombre nunca apareció en la portada del libreto (ni en pantalla), no había forma de probar mi fantasmagórica participación. Se acabó la novela, y empecé a darme vueltas por las oficinas de Mr. Producer, pidiendo una cita con él.
Otra pista: tanta es la paranoia de este señor, que hasta CCTV tiene en la recepción de su oficina. Como era de esperarse, "me vio", pero nunca me recibió. Y el centro de costos (el presupuesto) se cerró.
No'más fueron los últimos 42 libretos de la novela y 3 meses "desperdiciados" de mi vida; pero una cosa sí me quedó clara: "a las palabras se las lleva el viento", especialmente en el tercer piso del edificio de producción de la fábrica de sueños.
Érase una vez, un libreto (creo que era el 406) donde el final de viernes (el más importante de la semana) era con la protagónica adolescente diciendo: "el maestro se quiso meter conmigo en la regadera".
En realidad ella estaba con sobredosis de tacha y el maestro la metió a la regadera fría (con todo y ropa) para combatir el golpe de calor. Como... la chava estaba drogada, no recordaba bien lo que pasó.
El inocente y creativo editor literario (yo) pensó... "le falta punch" y cambié la línea a "el maestro me quiso toquetear en la regadera".
Pero lo que nadie se esperaba, hasta que lo vimos al aire, es que el director de escena le cambió a: "¡el maestro me quiso violar en la regadera!".
NEXT: violenta tormenta telefónica tetra-partita entre productor, escritora, editor, director.. porque lo que sucedía el capítulo del Lunes (echan de la casa al maestro) se veía demasiado débil para la fuerte acusación de la chava.
CONSEJO: (me lo dio la jefa de Supervisión Literaria, meses después). Mucho ojo, Iván... si escribes una escena fuerte y acotas "se escucha un balazo y el personaje X cae", el director SIEMPRE hará más intensa la escena (habrá forcejeo, un balazo, y el personaje X caerá, en medio de un charco de sangre).
Y pensar que hay "escritoras" que se desmayan si a su retoño le sale sangre por la nariz...
En un post anterior quedé en revelar de cierta maniobra "gangsteril" de parte de un cliente.
Y no, no hablo de un reconocido Osito que si no le gusta cierta novela por inmoral, indecente o por presentar actos contra natura, retira sus anuncios.
Esta vez, el responsable del chantaje (no encuentro otra forma de describirlo) no fue no una, ...sino varias... ¡empresas farmacéuticas!
Con decirles que se tuvo que cambar TODA la trama de la telenovela (faltando tres semanas para entrar a grabar; o sea, el infierno de los guionistas).
¿Qué pasó? Pues que de alguna manera se filtró al exterior que parte de la intriga de esa telenovela involucraba a un gran laboratorio farmacéutico que en realidad era una compañía dedicada a crear armas bioquímicas.
Y entonces, Big Pharma saltó, junto con los productos milagro, amenazando con que retirarían su publicidad de todos los canales de la empresa, si nos atrevíamos a hablar mal de la industria farmacéutica.
¿Por qué se sintieron aludidos? ¿Acaso existe alguna empresa que fabrique ácido acetil salicílico, insecticidas, pesticidas y gases nerviosos... todo al mismo tiempo?
La fábrica de sueños tuvo que ceder, y en los ajustes para la versión a grabar, se eliminó lo del gran complejo industrial y lo cambiamos con un pequeño laboratorio casero, dirigido por un científico casi autista; patrocinado por el villano, claro.
Sólo les daré una pista: el original de esta novela es argentino, y se llamaba "Resistiré".
Mucho se ha escrito y especulado sobre la nueva ley que prohíbe la publicidad de alimentos chatarra y refrescos, lo cual le ha dado al traste a las telenovelas juveniles e infantiles; yo trabajé 13 años en ellas (las juveniles) y pues, ese nicho se nos ha cerrado.
Lo único que NO voy a extrañar de esa dinámica son las reuniones con mercad...otecnia y "el cliente". Jamás en mi vida he conocido gente más zalamera que los de "ventas" (representando a la empresa) y más intensa que "el cliente" (representando a los anunciantes); es un festín de hipocresía y sobreactuación que ni en el mismo foro de grabación se daba.
Lo más divertido era ver que ambas partes sabían que estaban jugando su rol, instalados en la banalidad y el más puro culto al hedonismo. Las de ventas, siempre tan amables, vestidas tan chic, hablando de las maravillas de su nueva máquina de café expresso; más siempre tensas por el temor de echar a perder la reunión. En dos palabras: "pobres neuróticas".
Por su parte, "el cliente" tratando de ver si podía cambiar la trama de la novela a favor de su producto; (por eso me llamaban a mí, para decirles porqué NO se podía hacer una integración tan obvia); claro, siempre llegábamos a un acuerdo....
....pero no es lo mismo mostrar un celular en pantalla que hacer toooda una subtrama para ver al protagónico soñando con comprar su aparato, yendo a la tienda, comprándolo, para que luego le llame a la protagónica "porque sólo quería escuchar tu voz".
Para "el cliente" una frase: "¡Bájenle a su histeria!
Sin embargo, una vez fui testigo de una práctica que podríamos llamar "gangsteril", por parte de un cliente... pero eso será tema de otro post.
A la memoria de Walter, Fidencio, Héctor, Octavio Castro y Lourdes Canale
No hace mucho tiempo, un amigo
mío me hizo notar que mis últimos estados en el Facebook se habían convertido
en necrológicas. Cada una de las personas a las que dedico esta entrada del
blog murió por causas muy distintas, a distintas edades, y sólo dos de ellos se
conocían entre sí. Este pequeño ensayo, va de mi parte para exorcizar la tristeza
y el dolor que me provoca su ausencia.
Comenzamos…
Parafraseando a Octavio Paz, los
mexicanos nos reímos con y de la muerte, jugamos y hasta nos emborrachamos con
ella; sin embargo, ya no somos los únicos. La serie de TV “Six Feet Under”, de
la cadena HBO, le restregó en la cara al norteamericano promedio una nueva
forma de acercarse a un tema antes intratable para las mentes conservadoras de
los EUA: el deceso “normal” y el pesar de sus deudos.
¿De qué va la serie? Es la vida cotidiana de una
familia (los Fisher) dueña de una Agencia Funeraria. El detonador de la historia es el accidente fatal donde el patriarca de la familia (a bordo de su nueva y
flamante carroza fúnebre) es embestido por un autobús. Ahora serán los hijos,
Nate y David, los encargados de sacar adelante el negocio, teniendo como
antagonistas sus propios conflictos internos y en el mundo exterior, una
malvada corporación de embalsamadores que amenaza con absorber el negocio
familiar.
Cada capítulo inicia con lo que
será el siguiente “cliente” de la funeraria. Esta es la trama que va en segundo
plano, y se convierte en el pretexto ideal para que los personajes principales
vayan mostrando sus rasgos de carácter y defectos en la personalidad. Cada uno
mostrará una forma de sobrellevar el peso que implica mantener a flote (es
decir, vivo) al fúnebre negocio.
Conforme la historia avanza, las
relaciones interpersonales se van haciendo cada vez más y más complejas; y hay ya muchos ensayos académicos que se ocupan de interpretar la psicología de estos
personajes. Sin embargo, al parecer hay consenso en la tesis de que cada uno de
los involucrados en el manejo (directo o indirecto) de la funeraria desarrolla
una serie de patologías psiquiátricas, con una sola finalidad: es el mecanismo de defensa que cada uno elabora para enfrentar a la muerte, quien es la que les proporciona el
sustento para seguir viviendo.
En sus cinco temporadas, nos
damos cuenta de que los personajes principales sufren la aparición del padre
en forma “fantasmal”, sin dejarnos claro si es un espíritu “de verdad” o si
sólo es la proyección del inconsciente de cada uno de sus seres queridos,
encarnado en la figura del personaje de Nataniel Fischer.
De hecho, en la serie Dr. House,
hay un episodio donde se mofa abiertamente de este recurso dramático de “Six
Feet.,.”, y nos da su explicación científica sobre las mencionadas “apariciones”.
Esto último sucede en el episodio 4 de la temporada 4 (“Ángeles Guardianes”, de
Dr. House), donde uno de los personajes principales tiene una caracterización
sospechosamente parecida a la de Ruth Fischer, la matrona del clan en Six Feet
Under.
De alguna manera, cada uno de los
personajes quiere vivir la vida a su manera, ansiosos de encontrar lo que en la
jerga teatral se denomina anagnórisis (toma de conciencia). O al menos, una
epifanía donde se les revele si tiene sentido o no seguir con vida sobre este
planeta.
Ahora, en esta época donde los
materiales argumentales se están reciclando, tanto en el cine como en la TV, me
pregunto: ¿Se podría hacer un remake de esta serie, para Latino América, sometiéndola
a ese proceso tan misterioso llamado “tropicalización”? Es más, si esta serie consta
de 63 episodios de una hora, ¿podrían obtenerse 126 capítulos de media hora
para telenovela? ¿El concepto resistiría el cambio de género (de la pieza al
melodrama)? Por cierto, me imagino que el pago por derechos de autor saldría
carísimo.
Otros puntos a tomar en cuenta,
específicamente en México:
Sólo un pequeño porcentaje de la
población tiene acceso a servicios funerarios como los que proporciona la
Familia Fischer; irónicamente, se mostraría el aspecto “aspiracional”, para que
la audiencia diga “Ah, cómo me gustaría ser inhumado como los que se mueren en
la serie ‘A Dos Metros Bajo Tierra’ ”.
Los Norteamericanos WASP tienden
a sanitizar y evadir la muerte (el duelo y el entierro se hacen con sobriedad,
en privado) y si se hace lo contrario, se considera de mal gusto; en tanto que
los Latinoamericanos nos rasgamos las vestiduras, lloramos en público y
paseamos al muerto por las callejuelas del pueblo…. y si hacemos lo contrario,
se nos tacha como unos “desconsiderados” e “indiferentes”.
Por otro lado, la visión que se tiene en “Six
Feet Under” sobre las parejas homosexuales es presentada como una relación seria; no en comedia burlona y llena de clichés afeminados como sucede
en Latino América, la región donde “los verdaderos hombres se dan”. Para más
información, véase el concepto de “heteronormatividad”.
Me pregunto cómo le habrá ido a esta serie en
rating y share cuando la transmitieron por Cadena Tres (¿la habrán mantenido al aire hasta el episodio final o la habrán sacado antes?; si alguien sabe algo al respecto, le agradecería mucho nos
lo comentara.